Lo fue así hace millones de años y aun lo sigue siendo aunque en poca medida, desde tiempos inmemorables que el hombre busca el por qué de las cosas y lo sigue haciendo pero con la avanzada tecnología y con el aparato natural de la curiosidad nos ponemos a pensar acerca de que es lo que realmente buscamos, buscamos respuestas dentro de la informática, buscamos respuestas que satisfagan (para bien o para mal) nuestro deseo por saber. Al igual que Mark Zuckerberg (el creador de Facebook), lo descubrió, nuestro deseo más profundo es el conocer lo No Conocido.

La ruptura se inicia cuando tenemos las herramientas para hacer que se satisfaga nuestro deseo, este deseo nuevo que es más invencible que otras necesidades. Casi todas las cosas las podemos tener a paso de un solo botón, las nuevas redes, la tecnología y el paso del hombre hace que sea más dependiente de ella, a la vez de que muestra su capacidad de absorción de conocimientos y lo hace más vulnerable a ellos.
Una vez más el hombre es dependiente de uno de sus descubrimientos, a la larga quizá no depengamos tanto de ellos, pero en un futuro incierto no es de esperarse que encontremos nuestras ideas impresas en nuestra piel.
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